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¡Controla a tu faraón!

Descúbrelo dentro de ti.


En el artículo anterior hablamos del exilio, de la estrechez (Egipto-Mitzraim/מצרים) reflexionamos acerca de nuestro exilio, sabiendo que este es el paso para nuestra redención.

Recordemos que para lograr esa redención hubo antes lo que conocemos como “las diez plagas de Egipto”, en el libro de Shemot (Éxodo) nos narra cada encuentro de Moisés y Aharón con faraón y justo aquí es donde quiero que reflexionemos el día de hoy, en la actitud y corazón de faraón, dicho en hebreo paróh/פרעה.


La Biblia nos narra en el libro de Shemot (Éxodo) del corazón de faraón: “Pero Dios endureció el corazón de faraón, y este no dejó ir a los hijos de Israel”, pero ¿qué es el corazón edurecido?, para ello debemos conocer la identidad de faraón y así poder identificar al faraón que tenemos en nuestro interior.


Veamos como faraón es el arquetipo del egocentrismo puro, ya que todo empieza con él y termina con él; así como lo dice faraón en el libro de Yejezkel (Ezequiel) 29: 9 “El Nilo es mío, y yo lo hice”.  De la misma forma todos tenemos un faraón dentro que pretende usurpar poderes que no le corresponden como: inteligencia, poder, creatividad, riqueza, etcétera.


Identifiquemos como el ego nos auto engaña y nos dice que no estamos en “Egipto”, que no estamos en esa estrechez de consciencia y entonces, nos acomodamos en nuestra realidad, pretendiendo creer de manera ilusoria que todo está bien, aun cuando estamos alejados de Dios y como faraón podemos llegar a proclamar la independencia total de Dios (¡Dios nos libre!).


Debemos confrontar al faraón que tenemos dentro, siendo conscientes que nada de lo que somos o tenemos nos pertenece, que todo es gracia y favor desde el amor gratuito de quien nos creó únicamente para Su propósito Tengamos la certeza que siempre que vayamos de la Mano de Dios ante nuestro faraón como lo hizo Moisés, entonces, Él es quien nos liberará del cautiverio, pero para ello necesitamos estar apegados completamente a Él.


Recordemos que no importa cuán alejados estemos del camino de Dios, Él nunca nos cierra la puerta, porque cuando hay un corazón sincero y arrepentido Dios nunca lo rechaza.


Debemos de poner en primer lugar a Dios, reconociendo que Él es el Creador de absolutamente todo, siendo conscientes lo que nos dice el Tehilim (Salmo) 127: “Si el Eterno no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si el Eterno no guardare la ciudad, En vano vela la guardia”, el ego, es decir nuestro faraón solo nos aleja de Dios y sin Dios nos desconectamos de la fuente de vida y todo será en vano.


Seamos constantes en tefilá/תְּפִלָּה (oración) unidos, en Operación EJAD (uno), sigamos sosteniendo las manos de la nación de Israel, por la paz de Yerushalaim (Jerusalén), esperando la redención del Dios de Yisrael sobre Su pueblo.


Shalom u´brajot 

Paz y bendiciones desde la tierra de la Biblia

Am Yisrael jai / עם ישראל חי ! / ¡El pueblo de Israel vive!

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